Los buitres de la muerte
revolotean sobre mi cabeza
con los picos abiertos
en busca de una presa.
El estomago oprimido
sintiendo el peso
de mil piedras
la fiebre nubla mi vista
se esfuma la conciencia.
El vomito en un charco
se entrelaza con el barro
dejandole a mi garganta
un sabor de lupulo amargo.
Mi piel reseca y aspera
se abre como vestiduras de gasa
y los buitres de la muerte
se precipitan a mis entrañas.-
JOB-2007