Silencios que gritan que no
estoy solo.
Mas no lo escuchan mis oidos sordos.
Mi boca agita palabras de llanto
que son un lamento de mi alma
en quebranto.
Las huestes del mal me vienen por cientos
caras de fuego. ojos siniestros.
Mi cuerpo dormita,ya no lo siento
mi suerte esta echada
vagare por siempre
en este fuego eterno.-